17 de octubre de 2007

Los Superheroes

Bueno... ya ha pasado unos días desde la última vez que escribí algo. Simplemente que he estado ocupado con asuntos de la escuela y encima no he tenido la creatividad para seguir escribiendo la historia, pero espero regresar pronto. De momento les traigo una historia que he titulado "Los Superheroes".

Se me ocurrió esta historia después de ver un comercial del Pan Bimbo en México en el cual decían frases como "Él puede parar un cañonazo con una mano", refiriéndose a parar un chute (Conocido como un tiro a gol en el Futbol Soccer en México) o el de "Él puede doblar el acero con sus propias manos" al referirse a un herrero. Me pareció interesante la forma en que tratan esas fantasías que todos tenemos de tener poderes especiales y como en la vida real de cierta manera cada profesión es un don que se tiene para ayudar.... o para perjudicar. No pude encontrar el video de este comercial pero espero que tengan la idea básica.

No es una historia perfecta y estoy consciente de que tiene algunas fallas, pero espero la disfruten.

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LOS SUPERHEROES.

Mario era un niño como todos, jugaba con sus amigos, se divertía con juegos sencillos, tenía muchos juguetes; pero al cabo de los años, se fue interesando en diferentes cosas, y una de ellas fue en los héroes de los comics y mangas.

El tenía una basta colección, de la cual era un fan acérrimo, sin embargo esta obsesión hizo que con el paso del tiempo le tomara más importancia el reunir todos sus comics y mangas preferidos que a cosas más importantes como los amigos, el estudio, y muchas cosas más.

Claro que sus padres sabían todo al respecto, pero no tenían ni idea de que hacer al respecto para que su hijo no tuviera una obsesión tan amena, ellos claro que estaban de acuerdo con que leyera sobre superhéroes y que tuviera a un héroe, pero no llegar a obsesionarse. Lo que más tristeza les daba es que antes su hijo era excelente en la escuela, el no era ningún tonto o alguna clase de desadaptado, solamente prefería a los comics y mangas que a todo lo demás.

Cuando Mario tenía 10 años, era un experto en la materia, se sabía de todo, ya no ponía atención en clases, pues decía que "Quería ser como uno de sus superhéroes, y que estudiando no iba a desarrollar sus poderes".
En ese momento su padre se preocupó, pues pensaba que si las cosas seguían así, su hijo podría incluso llegar a volverse loco, así que decidió hablar con el un día.

Fue a su habitación, como siempre, esta estaba completamente tapizada con posters de sus diferentes héroes, y en su estante, estaban acomodados perfectamente una gran colección de comics y mangas. Como todos los días, lo encontró acostado en su cama boca abajo leyendo una de sus tantas adquisiciones, al verlo, le dijo:
- Hola papa
- Hola hijo
Se sentó junto a el y le dijo:
- Veo que te gusta mucho leer
- Claro, me encanta leer
- Pero dime, ¿No te gustaría leer otras cosas?
- ¿Ha salido algún nuevo comic?
- No hijo, me refiero a algo como algún libro, alguna obra famosa, o algo de matemáticas....
- ..... lo siento, pero eso a mi no me gusta, no sirve para nada.
- ¿Cómo puedes decir eso?
- Es que leyendo eso solamente voy a perder mi tiempo, yo quiero ser como Superman, volar y salvar a las personas, o como Batman, un guerrero de la noche que puede salir librado de cualquier situación, o como Goku, un ser con extraordinarios poderes, y leyendo todo sobre ellos, estoy seguro que podré desarrollar poderes.
- ..... De acuerdo hijo, no me meteré más en tus asuntos.

Pero el papá no se había rendido, solamente se le ocurrió un plan.

Al cabo de una semana, llamó a su hijo:
- Hijo, te tengo una sorpresa.
- ¿Un nuevo comic, alguna nueva historieta?
- Mejor aun....
- ¿Enserio? Dime que es.
- Te llevaré a conocer algunos superheroes.
La cara de alegría del muchacho no se dejó de notar.
- ¿Enserio? No puedo creerlo, dime, ¿Acaso es Batman, Gokú, Flash?
- Bueno hijo, no son exactamente como los superhéroes de las historietas, estos son "superhéroes reales".
- Ya me muero de ganas por verlos y preguntarles como obtuvieron sus poderes.
Así, partieron en su auto el cual el padre apreciaba mucho.

Después de un tiempo, llegaron a un pequeño parque, el parque central de la ciudad, y se dirigieron al centro de esta, en la cual se localizaba una hermosa fuente, era muy grande, se podía comparar con el tamaño de un kiosco.
Al llegar, 3 personas estaban esperando a Mario y su papá, al llegar, los recibieron afectuosamente.
- Mira hijo, estos son superhéroes, y cada uno tiene muy distintos poderes.
Mario, al verlos, puso cara de asombro... pero no por quedar impactado ante los "superhéroes", sino porque parecían personas normales, eran al parecer un bombero, un médico, y una persona vestida con ropas muy sucias que Mario no sabía exactamente que era. Mario dijo:
- Papa... ¿Estos son superhéroes?
- Claro hijo, hazles las preguntas que quieras.
Mario fue primero con el hombre de ropas sucias, pues quería saber que era.
- Hola
- Hola pequeño
- Dime, ¿Tu que eres?
- jejeje, pues soy un herrero
- ¿Y acaso tienes poderes?
- Claro... yo puedo doblar el acero, el fierro y cualquier metal, y convertirlo en la forma que yo quiera.
- ¿Enserio? Entonces debes ser extremadamente fuerte.
- Bueno, si soy fuerte, pero para poder hacer eso necesité estudiar algunas pequeñas cosillas.
- ¿Estudiar? ¿Para que?
- Bueno... la verdad no te puedo responder con certeza, si quieres, pregúntale a alguno de mis amigos.

Mario entonces fue con el médico.
- Hola
- Hola
- Dime, ¿Tu que haces?
- Yo puedo sanar a las personas
- Bueno.. eso no es un poder
- Tienes razón, no es un poder.... es un don, un maravilloso don
- ¿Un don?
- Si, el don es una habilidad especial que todos tienen, con lo cual pueden llegar a ser grandes.
- ¿Como la velocidad de Flash?
- Si, exactamente... pero para tener el don de sanar a las personas, necesitas estudiar mucho.
- ¿Y para que estudiar? ¿No se supone que el don se obtiene por alguna mutación, un accidente, o algo?
- En los superhéroes de tus historietas así es, pero en la vida real, todo don necesita ser desarrollado con estudio y dedicación.
- ¿Enserio? No sabía eso.
- Bueno, pues ahora lo sabes, y espero que reflexiones sobre tus ideas, tu papá ya nos contó todo sobre ti, y queremos hacerte reflexionar, es mas, ve y pregúntale a mi amigo de al lado.

Entonces Mario fue con el bombero.
- Hola
- Hola
- Dime, yo solo se que bajas gatos de los árboles y que apagas incendios, ¿Que tiene eso que ver con poderes?
- Bueno, no solo apago incendios o bajo gatos... mi profesión es, a mi parecer, una de las mejores vivencias.
- No entiendo.
- Bueno, mi poder es... combatir el fuego y salvar vidas.
- ¿Salvas vidas?
- Si, yo diariamente combato el fuego en muy diversos lugares, como son edificios, parques, casas, y muchos más... además, salvar vidas es lo más satisfactorio que puedes hacer, o dime, ¿Acaso los superhéroes no salvan vidas?

En ese momento, Mario reflexionó sobre "Ser un superhéroe", y desde ese momento, quiso ser un superhéroe de la vida real....

Pasaron los años, como era de suponerse, Mario estudio, se graduó, se caso y tuvo un hijo.
En un día que paseaba por el mismo parque en el cual conoció a los superhéroes de la vida real, su hijo le preguntó:
- Oye papa, dime, ¿Existen los superhéroes?
Mario se asombró, en ese mismo lugar el se había preguntado mas o menos lo mismo.
- Claro que si, pero no como tu los conoces, pero igualmente luchan por salvar vidas o por contribuir a mejorarlas.
- WOOOWW, ¿Y conoces a alguno?
- De hecho... no le digas a nadie, pero yo soy un superhéroe.
- ¿De veras?
- De veras, pero es un secreto, no le platiques a nadie.
- De acuerdo, y dime, ¿Que poderes tienes?
- Bueno.... yo puedo crear.... para bien..... o para mal...

2 de octubre de 2007

Hope - Entrada 2

Pasaron los días y el viaje finalmente fue realizado. Alan ya había viajado en diversas ocasiones con sus padres y aunque de niño nunca había disfrutado de los viajes largos (Siempre terminaba mareado y hostigado por lo mismo de las largas travesías) sabía que a partir de ahora iba a tener que viajar constantemente de su nueva localidad a su ciudad natal. Claro, eso si le convencía la nueva universidad y decidía estudiar en ella.

- Ya verás como te gustará la universidad.
- Si.... claro.

Alan no estaba del todo convencido sobre esta universidad. Lo más seguro era que sus padres querían mantenerlo controlado teniéndolo en una universidad cercana, y aunque estaba a unas horas de donde vivía (Prácticamente podía salir temprano en la mañana y regresar en la noche) el viaje era algo tedioso por sus múltiples curvas. La gran ventaja era el paisaje que uno podía observar camino a la universidad, afortunadamente eran lugares en los cuales todavía no se había urbanizado tanto y predominan los pequeños poblados. Los verdes paisajes podian dislumbrase hasta la donde la vista alcanzara adornados por pequeños cerros que le dan un toque único al paisaje de los alrededores, aunado a las pequeñas casas y poblaciones pintorescas que todavía guardan el estilo arquitectónico de hace algunos años, de las épocas en que sus padres eran unos niños.

Viendo aquellos paisajes que tanto le gustaban (Alan era de aquellas personas que no necesariamente era un protector de la naturaleza acérrimo, pero si la respetaba y disfrutaba enormemente de los paisajes naturales) a su mente llegaron los recuerdos de todo lo que había experimentado hasta la fecha, a lo largo de su vida.

-"¿Cómo llegué a esta situación?" - Se preguntaba a sí mismo en un momento.

Al viaje lo acompañaron su papá: Una persona de caracter fuerte pero muy amoroso con su familia, generalmente todo el tiempo se encontraba fuera de casa trabajando en distintos lugares para poder sostener a su familia y, aunque no se veían con mucha frecuencia, no era de aquellos padres que compraba el cariño de los suyos con dinero sino tratando de pasar la mayor parte del tiempo con ellos y enseñándoles todo lo que sabía; su madre: De caracter parecido a su padre pero más comprensiva; y su hermano mayor: Una persona muy seria y recta pero que en confianza podía ser tan alocada como cualquiera de nosotros.

- "Mi vida ha cambiado mucho últimamente..." -

Poco a poco el final del viaje se acercaba, mientras el automóvil atravesaba una curva muy pronunciada el padre de Alan avisó de la proximidad del pueblo:

- Después de cruzar esta curva y seguir el camino, habremos llegado.
- Entonces, ¿Qué haremos llegando al lugar?
- Primero vamos a comer, ¿O no tienes hambre?
- Si, mucha.
- Ahí está, comeremos y de ahí iremos directo a la universidad para que la cheques. ¿De acuerdo?
- Claro.

Al llegar al poblado Alan emitió una pequeña muesca de expresión en su rostro: El lugar era muy parecido a su ciudad natal pero era como si en el trayecto hubieran viajado en el tiempo y vieran la misma ciudad pero años atras. Claro que las personas no andaban vestidas con las ropas de la época y se podían encontrar maravillas modernas, pero las casas, los caminos, el ambiente se sentía distinto. Alan nunca había sido del gusto de las grandes ciudades urbanizadas, por lo que al momento de llegar a aquél lugar sentía que, tal vez, podía llegar a gustarle a final de cuentas si la universidad mantenía esa estética.